Sudáfrica
País de África
Sudáfrica o, en uso minoritario, Suráfrica,[ y oficialmente la República de Sudáfrica,[ es un país soberano, situado en África austral y cuya forma de gobierno es la república parlamentaria. Su territorio está organizado en nueve provincias. Su capitalidad tiene un estatus especial, pues la componen tres ciudades: Pretoria, sede del poder ejecutivo; Bloemfontein, sede del poder judicial; y Ciudad del Cabo, sede del poder legislativo. Asimismo, la ciudad más poblada del país es Johannesburgo, siendo esta, además, una de las 40 áreas metropolitanas más grandes del mundo.
Posee 2798 kilómetros de costa en los océanos Atlántico e Índico.[ Limita al norte con Namibia, Botsuana y Zimbabue, al este con Mozambique y Suazilandia, mientras que Lesoto es un país rodeado por el territorio sudafricano.[
Sudáfrica es conocido por su diversidad de culturas, idiomas y creencias religiosas, por lo que se la conoce como la nación del arcoíris. Doce idiomas son reconocidos como oficiales por la Constitución de Sudáfrica. Dos de los doce idiomas son de origen europeo: el afrikáans, idioma que proviene directamente del neerlandés y es hablado por la mayoría de la población blanca y mestiza, y el inglés. Aunque el inglés tiene un importante rol en la vida pública y comercial es, sin embargo, el quinto idioma por hablantes nativos.[
Sudáfrica es un país étnicamente diverso. El 79.5 % de la población sudafricana es negra, la cual está dividida en diferentes grupos étnicos que hablan diferentes lenguas bantúes, nueve de las cuales son oficiales. Además cuenta con las mayores comunidades de habitantes de procedencia europea e india, así como de comunidades multirraciales del continente.
Sudáfrica es uno de los miembros fundadores de la Unión Africana, y tiene la mayor economía del continente entre todos los miembros. Es también miembro fundador de la ONU y del NEPAD. El país es miembro de la Mancomunidad de Naciones, el Tratado Antártico, el G77, la ZPCAS, la SACU, la OMC, el FMI, el G20, el G8+5, los CIVETS, los BRICS, entre otros.
Sudáfrica es también un país en el que existen grandes desigualdades entre los distintos grupos sociales; mientras existen grandes fortunas y las capitales están entre los principales centros de negocio de África, aproximadamente una cuarta parte de la población sudafricana se encuentra desempleada[ y vive con menos de 1.25 dólares estadounidenses al día. El 1 % más rico de la población posee el 70.9 % de la riqueza total del país, mientras que el 60 % con menos recursos concentra solo el 7 %.
Posee una rica fauna y flora por lo que se encuentra dentro de la lista de países megadiversos.[
Historia
Prehistoria y período precolonial
Sudáfrica cuenta con algunos de los yacimientos paleoantropológicos más antiguos de África, hace millones de años, estuvo habitada por grupos de Australopithecus africanus que sobrevivían recolectando raíces, frutos secos, vegetales, moluscos, cazando y pescando.[ Les sucedieron varias especies de Homo, incluyendo Homo habilis, Homo ergaster y el hombre moderno (Homo sapiens). Los bosquimanos desde hace 100 000 años y posteriormente los hotentotes actuales, fueron los primeros grupos humanos afincados. Durante la edad de hierro y hasta la actualidad, grupos humanos de etnia negra se extendieron por el territorio.
Agricultores y ganaderos bantúes se establecieron en el s. iv y V al sur del río Limpopo. Más tarde se trasladaron más al sur, a la actual provincia de KwaZulu-Natal, donde se encuentra la fundición más antigua, que data del 1050. En el periodo histórico, el grupo étnico de los xhosa se estableció incluso más al sur, alcanzando el río Fish en lo que actualmente es la provincia Oriental del Cabo. Estas poblaciones más avanzadas desplazaron a los pobladores nativos cazadores-recolectores.
En el momento de la llegada de los europeos, la población indígena era el resultado de una inmigración procedente de otras partes de África, entre las que destacaban los pueblos xhosa y zulú. Si bien desde finales del siglo xv los europeos habían navegado cerca de las costas sudafricanas, solo en 1652, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales estableció un pequeño asentamiento que se convertiría en Ciudad del Cabo. La ciudad se convirtió en colonia británica en 1806, lo que provocó que los bóeres (colonos originarios de Países Bajos, Flandes, Francia y Alemania) y los colonos británicos se adentraran hacia el norte y el este del territorio, lo que desencadenó en una serie de conflictos entre los afrikáner, los xhosa y los zulúes por la posesión del terreno.
El descubrimiento de yacimientos de diamantes y minas de oro ocasionó el conflicto conocido con el nombre de segunda guerra bóer, que enfrentó a británicos y bóeres por el control de los recursos minerales del país. Aunque los bóeres resultaron perdedores de la guerra, el Reino Unido concedió en 1910 una independencia limitada a Sudáfrica como colonia británica. En el interior del país, la élite blanca antibritánica llevó a cabo una serie de políticas con la intención de lograr la independencia total. La segregación racial fue tomando fuerza e impregnando la legislación sudafricana, instituyéndose el régimen que se conocería posteriormente con el nombre de apartheid, que estableció tres clases de estratificación racial.
El país alcanzó finalmente la independencia en 1961, cuando fue declarada la República de Sudáfrica. El gobierno continuó legislando según el régimen del apartheid, a pesar de la oposición tanto exterior como interior. En 1990, el gobierno sudafricano comenzó una serie de negociaciones que terminaron con las leyes discriminatorias y con la convocatoria de las primeras elecciones democráticas en 1994. Tras las elecciones el país volvió a unirse a la Mancomunidad de Naciones.
Colonización europea
Primeras expediciones europeas
La historia escrita de Sudáfrica comienza con la llegada de los portugueses. En 1487 Bartolomé Díaz fue el primer europeo en alcanzar el punto más austral de África, y lo denominó Cabo das Tormentas (Cabo de las Tormentas) debido al mal tiempo que experimentó en la región. Sin embargo, cuando volvió a Lisboa cargado de noticias sobre el descubrimiento, el monarca Juan II de Portugal quiso cambiarle el nombre por el de Cabo da Boa Esperança (Cabo de Buena Esperanza) y prometió establecer desde ese punto una ruta marítima para que los portugueses pudieran ir a buscar las riquezas de la India. Más tarde el gran poeta portugués Luís de Camões inmortalizó el viaje de Bartolomé Díaz en el poema épico Os Lusíadas, concretamente con el personaje mitológico Adamastor, el cual simboliza las fuerzas de la naturaleza que los navegantes portugueses tuvieron que superar durante la circunnavegación de los cabos.[]
Los primeros relatos escritos de la historia de Sudáfrica se obtuvieron de los primeros navegantes y los náufragos supervivientes. Durante los dos siglos posteriores a 1488 los marineros portugueses realizaron algunos pequeños acuerdos de pesca en dicha costa, pero no se conserva ningún documento escrito sobre estos.
Colonización neerlandesa (siglos xvii y xviii)
El 6 de abril de 1652, el neerlandés Jan van Riebeeck estableció un puesto de avituallamiento en el cabo de Buena Esperanza para la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en el continente africano. Esto sirvió para abastecer a los barcos de alimentos, agua y atención para los marineros enfermos.
Durante los siglos xvii y xviii, la pequeña colonia se fue extendiendo lentamente, ante todo bajo la soberanía neerlandesa. Los colonos se toparon finalmente con los pueblos Xhosa en expansión en la región del río Fish. Es entonces cuando se desencadenaron una serie de guerras llamadas las guerras de Fronteras del Cabo, originadas por conflictos por la tierra y los víveres. Para aliviar la escasez de trabajadores en el Cabo, se trajeron esclavos de Indonesia, Madagascar e India. Los descendientes de estos esclavos, que a menudo se casaron con colonos neerlandeses, fueron luego clasificados junto con los descendientes de los san como mestizos del Cabo y malayos del Cabo, constituyendo casi la mitad de la población de la provincia del Cabo Occidental.
Gradualmente, los neerlandeses se impusieron a los khoikhoi incorporando a los nativos como mano de obra agrícola o miembros de las milicias. La estructura política de los khoikhoi no era suficientemente fuerte como para resistir. El esclavo no tenía derecho legal alguno y, a diferencia de los esclavos de América, muy pocas posibilidades de alcanzar la libertad mediante su conversión al cristianismo. La Compañía tenía tal necesidad de mano de obra que en la primera década de asentamiento trajo esclavos de su imperio oriental y de regiones a ambos lados de África.
En el Cabo, la liberación obligatoria de los conversos al cristianismo sirvió de impedimento a la conversión al cristianismo y volvió más atractiva la conversión al islamismo por razones no solo religiosas, sino también políticas. Los esclavos de la Compañía o los residentes en los pueblos tenían cierta posibilidad de practicar oficios. Los esclavos de los granjeros estaban bajo un control más estricto. Las esclavas no tenían la opción del matrimonio, pero sí era frecuente el concubinato con hombres blancos.
El Cabo se convirtió en una sociedad dividida en grupos claramente definidos y desiguales ante la ley, y los negros libres nunca fueron lo suficientemente numerosos u organizados como para romper las barreras. Los empleados de la Compañía y los granjeros blancos establecieron un predominio defendido por la ley y reforzado por la libre inmigración. Los blancos mantendrían su predominio por más de tres siglos y medio, pese a varios intentos de emancipación.
Colonización británica (siglos xix y xx)
Gran Bretaña ocupó el área del cabo de Buena Esperanza en 1795 durante la guerra de la Primera Coalición. Los neerlandeses declararon la bancarrota de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en 1798. Por el Tratado de Amiens (1802) la colonia fue devuelta a la República Bátava y los británicos se anexionaron la Colonia del Cabo en enero de 1806, conquista legalizada por el Congreso de Viena. Los británicos continuaron con sus guerras contra los amaxhosa, empujando la frontera oriental al este, siguiendo una línea de fuertes establecidos a lo largo del río Fish y consolidándola promoviendo nuevos asentamientos británicos. Debido a la presión de las sociedades abolicionistas de Gran Bretaña, el parlamento británico paró primero su comercio de esclavos en 1806, para posteriormente abolir definitivamente la esclavitud en todas sus colonias en 1833.
Los descubrimientos de diamantes en 1867 y de oro en 1886 animaron el crecimiento de la economía y la inmigración, lo que intensificó la subyugación de los nativos. Los bóeres resistieron con éxito el asedio de los británicos en la primera guerra bóer (1880-1881), basada en tácticas que aprovechaban mejor las condiciones locales. Por ejemplo, los británicos llevaban brillantes uniformes rojos, haciéndoles objetivos más fáciles para los tiradores bóeres. Durante la segunda guerra bóer (1899-1902) los británicos regresaron con tropas más numerosas. El intento de los bóeres para aliarse con los alemanes de África del Sudoeste fue otra razón para controlar a las repúblicas bóeres. Los bóeres se resistieron con fiereza, pero los británicos acabaron derrotando a las fuerzas bóeres gracias a su superioridad numérica y al abastecimiento externo de equipamiento, además de la controvertida táctica de tierra quemada. El tratado de Vereeniging declaraba la soberanía británica sobre la totalidad de las repúblicas sudafricanas, y el gobierno británico acordó asumir la deuda de 3 millones de libras de los gobiernos afrikáneres. Una de las principales disposiciones del tratado era que a los negros no se les permitiría votar salvo en la Colonia del Cabo.
Después de cuatro años, se creó la Unión Sudafricana a partir de la Colonia del Cabo, la Colonia de Natal y las repúblicas del Estado Libre de Orange y el Transvaal (estas dos últimas anexionadas después de la Guerra de los bóeres en la Colonia del Río Orange y el Transvaal), el 31 de mayo de 1910, justo diez años después del fin de la segunda guerra bóer. En 1934, el partido sudafricano y los partidos nacionales se fusionaron para formar el partido unificado, que buscaba la reconciliación entre los afrikáneres y los blancos angloparlantes, pero se escindió en 1939 a raíz de la decisión sobre la entrada del país en la Segunda Guerra Mundial como aliado del Reino Unido.
Apartheid (1948-1992)
El ala más conservadora del Partido Nacional simpatizaba con la Alemania nazi durante la guerra, y buscó una segregación racial o apartheid mayor después de la guerra. En 1948, el Partido Nacional llegó al poder. Abogando por un sistema segregacionista y racista, este inició el apartheid, palabra que en afrikáans significa ‘separación’. Se creó un vasto sistema jurídico y social para separar a las etnias blanca y negra, con ventaja para la primera, a la que se le otorgaban privilegios políticos, económicos y sociales:
- Derecho de voto, reservado únicamente para los blancos,
- Solo los blancos podían viajar libremente por el país,
- Era legal que un blanco ganara más que un negro por el mismo trabajo,
- Los negros debían vivir en zonas alejadas de los blancos,
- Los negros debían estudiar en escuelas separadas de los blancos, y su educación debía ser limitada, etc.
En 1960, después de la masacre de Sharpeville, Verwoerd llevó a cabo un referéndum pidiendo a la población blanca que se pronunciara a favor o en contra de la unión con el Reino Unido. El 52 % votó en contra. Sudáfrica se independizó del Reino Unido, pero siguió siendo miembro de la Commonwealth. Su permanencia en esta organización se hizo cada vez más difícil, pues los estados africanos y asiáticos, indignados por el apartheid, intensificaron su presión para expulsar a Sudáfrica, que finalmente se retiró de la Commonwealth el 31 de mayo de 1961, fecha en que se declaró la República de Sudáfrica.
Con el paso de los años, el apartheid provocó repudio, rechazo e indignación en el mundo entero. Numerosos países rompieron relaciones diplomáticas y comerciales con Sudáfrica, generando un creciente aislamiento del gobierno sudafricano. El país fue excluido de los Juegos Olímpicos, de las Copa Mundial de Fútbol, de Miss Universo, de Miss Mundo, de la Copa Mundial de Rugby y otras competiciones deportivas. Dentro de Sudáfrica, los movimientos anti-apartheid, especialmente el Congreso Nacional Africano o CNA, iniciaron campañas de resistencia, huelgas, marchas, protestas y sabotajes que fueron reprimidos con dureza por las fuerzas del gobierno.
En 1989 renunció el impopular presidente Pieter Botha tras sufrir un derrame cerebral leve, siendo sucedido por el más moderado Frederik De Klerk, quien inició el desmantelamiento del apartheid. Se levantó la proscripción que pesaba sobre el Congreso Nacional Africano y otras organizaciones políticas de izquierda, y se liberó a Nelson Mandela tras 27 años de prisión. La legislación del apartheid fue gradualmente retirada. En un referéndum de 1993, los blancos aceptaron otorgarle el derecho al voto a la mayoría negra, y al año siguiente, en 1994, se realizaron las primeras elecciones democráticas del país. Nelson Mandela fue elegido presidente por mayoría absoluta en representación del CNA, partido que se ha mantenido en el poder desde entonces. El aislamiento internacional que pesaba sobre el país llegó a su fin; fue readmitido en la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) en ese mismo año de 1994.
Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país y una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los habitantes negros de Sudáfrica.
Comentarios
Publicar un comentario